ALMA VICENTINA


Carlos Albeiro Velásquez Bravo, cm
Archivo Provincial


Bajo el título de “Alma Vicentina. Semblanza del misionero David González Rengifo, cm”, el licenciado Guillermo Rengifo Zúñiga, natural de Andalucía (Valle), acaba de publicar una obra 102 páginas, en la que nos ofrece un acercamiento a la vida y obra del P. David González.  Oportuna producción en este contexto jubilar de la Provincia.  

El autor, coterráneo y familiar del P. David, elabora una semblanza que él mismo llama “una parábola vital”.  Después de la introducción se suceden cinco breves capítulos: Su vocación vicentina, Con los paeces en Tierradentro, Transitando por los caminos de la historia, Valoración del historiador y de sus planteamientos sociopolíticos, Director de las Hijas de la Caridad y superior de la comunidad de Cali.  A lo largo de estos capítulos no solo emerge aquella figura todavía recordada de este hijo de San Vicente, sino que podemos acercarnos un poco a la historia de Tierradentro, a donde llegó en 1922 y donde ‘siempre estuvo su corazón de misionero’.  

Vale la pena aprovechar esta coyuntura para recordar fugazmente algunos datos de este misionero.   Nació en San Vicente, Valle (la Andalucía de hoy), el 24 de mayo de 1883.  Terminados sus estudios primarios en su tierra natal, ingresó en la Escuela Apostólica, a donde llegó motivado el despertar vocacional que en él promovieron  los lazaristas Juan Floro Bret, Raimundo Peña y Marcos Puyo, que en 1893 habían misionado el norte del otrora Cauca Grande que abarcaba también el Valle del Cauca.   

Todo el itinerario formativo lo hizo acompañado de otros ejemplares misioneros: Martiniano Trujillo y Rafael Domínguez. “Trío que quizás no se repite” como lo dijo el P. José Naranjo.  Los tres fueron ordenados el mismo día, un 26 de junio de 1910, en Manizales.  

Recién ordenado fue enviado de asiento a Nátaga, desde donde misionó en las poblaciones del Huila y del Tolima.  En 1915 se le envió al Seminario de Ibagué como profesor y dos años más tarde a la Apostólica, en donde permaneció hasta 1922 en que se le destinó a Tierradentro.  Este va a ser un campo misionero que lo marcó de por vida y que lo ha hecho hasta hoy inolvidable.  Su estadía en las montañas paeces superó las tres décadas.  Suficiente este dato para corroborar su amplio conocimiento de la realidad y situación del territorio misionero, que lo llevó a redactar con castigado estilo la Historia de Tierradentro, que en sucesivas ediciones publicó la revista Sembrador.  

En junio de 1954 lo sorprende el nombramiento de Director de las Hijas de la Cariad, en Cali y superior de la comunidad local, allí mismo.  Como superior de la casa de Cali se desempeñó hasta 1968 y como Director de las Hermanas estuvo en dos periodos: de 1954 a 1957 en toda Colombia, y al dividirse la Provincia, de 1957 a 1963 le fue encomendada la Dirección de las Hermanas de la recién creada Provincia de Cali. A los 91 años de edad, en Cali, el 23 de agosto de 1974,  pasó a la Misión del Cielo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario